Inercia

A veces pensamos que para cambiar necesitamos atravesar una dificultad o sentirnos insatisfechos. Pero el malestar no siempre es fácil de reconocer.

Hace poco más de dos meses, creía que mi vida tenía la estabilidad que había buscado durante mucho tiempo. Tengo una casa, un trabajo que me gusta y la fortuna de vivir en un lugar maravilloso. Disponía de tiempo para hacer las cosas que disfruto y cuidaba de mi salud física, emocional e intelectual. Todo parecía seguir su curso.

De vez en cuando surgía la sensación de que algo no estaba del todo bien. La descartaba enseguida: pensaba que era un intento de sabotear la tranquilidad que tanto me había costado construir.

¿Conocen la película que se llama: El día de la marmota?, en esa película el mismo día se repite una y otra vez. Así empezaba a sentirse mi vida. Había armado una rutina que funcionaba, sin grandes sobresaltos, pero tan parecida de lunes a domingo que apenas distinguía un día de otro.

Es natural repetir aquello que nos hace sentir bien. Tal vez por eso no había advertido cuánto necesitaba algo distinto.

Un día cualquiera conocí, sin esperarlo, a alguien muy diferente de mí. Nuestras conversaciones se alargaban hasta hacerme olvidar el reloj. Su presencia alteró mis hábitos: cambiaron mis horarios de sueño y, para mi sorpresa, también aumentaron mis ganas de levantarme temprano para ir al gimnasio.

Hoy él ya no vive aquí y hemos perdido el contacto. Aun así, me alegra profundamente que nuestros caminos se hayan cruzado. Su energía me sacó de la inercia y me ayudó a mirar mi vida de otra manera.

No se trataba de una relación amorosa ni de una atracción física. Esto fue algo muy diferente, de lo que ocurre cuando conectas con alguien distinto a ti y esa persona te abre a nuevas preguntas. Además de su sabiduría y su alegría, me quedo con las reflexiones que nacieron de nuestras charlas. Me recuerdan que la estabilidad puede ser una etapa valiosa, pero no tiene por qué ser el puerto donde una se quede anclada.

La posibilidad de mejora y de adaptación a nuevas circunstancias es inherente al ser humano. La vida es un constante cambio, si tienes claro esto, puedes dirigir tu propio cambio de manera consciente, creativa y sobre todo útil.

Una respuesta a «Inercia»

  1. Me encanta tu relato, lo escribes de manera muy natural, lo expresas con gusto y emoción y lo terminas con mucha sabiduría. Muy linda experiencia. Bravo!!!!

Deja una respuesta