Inercia

Nadie cambia si no se le presenta una dificultad o se siente insatisfecho. Sin embargo, hay ocasiones en las que ese malestar es difícil de identificar.

Hace poco más de dos meses, sentía que mi vida tenía la estabilidad que había estado buscando por mucho tiempo. Cuento con lo que se precisa para vivir, una casa, un buen trabajo que además me agrada mucho, vivo en un lugar maravilloso, tengo tiempo para hacer las cosas que me gustan, estoy comprometida con mi salud física, emocional e intelectual. En fin, que todo seguía su curso en el cause requerido.

En ocasiones me quedaba pensando que había algo que no estaba bien, unos minutos después desechaba esa idea, creía que era un conato de autosabotaje que no debía permitirme opacar mi propia tranquilidad, la que tanto esfuerzo me ha costado construir.

Quizá algunos recuerden esa película de «El día de la marmota», donde inevitablemente el mismo día se repite una y otra vez. Así más o menos me parecía mi vida. Una rutina muy bien armada, sin mayores altibajos, muy regular de lunes a domingo, desde que me despertaba hasta que llegaba la hora de dormir.

Cuando algo funciona, produce cierto bienestar o placer, y se tiende de forma natural a la repetición.

Un día cualquiera, de forma imprevista me encontré con él. Alguien muy diferente a mi, con quien coincidía en las risas, en las pláticas, en la locura, en el juego, en la ternura y sobre todo en no mirar el reloj. Como adolescentes teníamos largas charlas telefónicas por las noches.

Para empezar mis hábitos se vieron alterados. Mis horarios de sueño cambiaron. Mi energía para levantarme temprano e ir al gimnasio paradójicamente aumentó. Empecé a vestir de otra manera, esa, la del espejo me guiña el ojo, me parece cada día mas familiar y encantadora.

Ahora ya no estoy en contacto con esa persona, sin embargo, estoy tan feliz y agradecida de que haya aparecido en mi vida, fue esa energía que me sacó de la inercia, le dió un nuevo rumbo a mi vida. ¡Qué maravilla!

Mi encuentro con él, con un ser distinto puede ser lo mejor que me haya pasado. No solo compartió conmigo su risa y su alegría, me dejo hermosos recuerdos en la memoria que me sirven como recordatorio de que la estabilidad debe ser tan solo otra etapa, no un puerto donde anclarse. Me transformó.

La posibilidad de mejora y de adaptación a nuevas circunstancias es inherente al ser humano. La vida es un constante cambio, si tienes claro esto, puedes dirigir tu propio cambio de manera consciente, creativa y sobre todo útil.

Una respuesta a «Inercia»

  1. Me encanta tu relato, lo escribes de manera muy natural, lo expresas con gusto y emoción y lo terminas con mucha sabiduría. Muy linda experiencia. Bravo!!!!

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