Me encuentro aquí, sola, pero no entregada al abandono, únicamente estoy ausente del mundo para poder entender mi propio universo interno. Me he regalado tiempo para pensar, reflexionar sobre la importancia del peso de mis pasos en mi andar.
He vuelto a mirar hacia el pasado, me quedé algunos días de visita, no lo tenía planeado así pero, la nostalgia de los recuerdos me invitó. De regreso al presente, descubro con asombro todo lo que recorrido. Uno se sorprende a sí mismo cuando se detiene por un momento y ve todo lo que ha cambiado, crecido.
El cansancio se ha ido, aún me siento joven, mis ánimos siguen briosos por seguir andando, sin dudarlo será de otra manera, pero no quiero hacer más comparaciones. Me entusiasma ver que me esperan tantos senderos por cruzar, lo que sigue se ve hermoso, gracias a los ojos con los que he decido mirar el porvenir.
Hasta este punto de mi vida he podido aprender tanto, sin embargo, cada vez descubro que ignoro más cosas; es así como se renuevan mis ganas de seguir aprendiendo, conociendo(me).
Ahora, me doy cuenta de lo importante que es tomar decisiones, pero sin evaluarlas tanto, porque a veces por analizarlas tan profundamente, el tiempo pasa, y el tren de las oportunidades ha partido. Son trenes que nunca esperan y pasan más de prisa frente a los indecisos, a los que les falta arrojo y pasión.
Por otro lado, debo reconocer que algunas veces he huido sin pensarlo dos veces. Me he hecho varias heridas por ser tan impulsiva, tengo un miedo profundo que vive conmigo, y tiene una gran influencia sobre mi.
Aún así, cuando miro cada una de esas heridas, nace en mi una sonrisa, pues me atreví a escuchar a mi instinto que por alguna razón que aún no tengo clara me hizo saber que debía ponerme a salvo, salir de ahí.
Hay veces que me gustaría ser sólo emoción, locura, deseo y que sé yo. Después las trato de racionalizar para colocar esas ideas en mi corazón, y es ahí donde la confusión aparece. Saco conclusiones apresuras, mal interpreto las situaciones y aparecen ante mi como señales confusas.
Me he cegado, me he quedado sorda y es en ese momento donde revuelvo todas las emociones y pensamientos creando un caos en mi interior.
Mientras, afuera, la realidad está marchando. En personas donde en un principio solo quiero mirar lo bueno, de a poco se asoman sus defectos, y he pensado que salen a la luz sólo para lastimarme. He juzgado a más de uno por ello, y he lastimado a quien sólo quería estar, compartir un tiempo conmigo.
Me he vendido el papel de víctima varias veces. Pero nadie me ha obligado a dar lo que doy, de hecho si lo pienso bien, nunca nadie a pedido o esperando nada en particular de mi.
He aprendido a reconocer las cosas que verdaderamente me conmueven, las que me enamoran, también el hecho de que nada es eterno, todo está en continuo cambio; este sin duda, ha sido el paso más doloroso.
Tengo clara la conciencia del cambio, pero cuando me encuentro muy bien en algún sitio, surge el deseo de que se presente la eternidad, que sea “para siempre”. Y de algún modo es así, se queda guardado en mi memoria, eternamente serán esos momentos compartidos parte de mi vida, pero me sabe a poco.
Ahora, prefiero estar consiente del día por día, no hacer demasiados planes, por que vivir del futuro me limita el disfrutar lo que estoy viviendo, y este es un tiempo que jamás regresará.
Aceptarme como una persona que le gusta darse, entregarse a manos llenas, conlleva la responsabilidad de saber que no siempre quien está delante mío tiene la capacidad de recibirlo, así qué hay que conocer al otro y aprender a racionalizar.
Ahora toca aprender a amar de otra forma, ¿Cuál es esa forma? Aun no lo sé. Lo iré aprendiendo.
Tengo claro que busco a alguien que me ame por lo que conoce de mi, no por lo que se imagina que soy. Con quien al mirarnos uno al otro en los momentos buenos y en los días negros, nos aceptemos como imperfectos, resaltando nuestras virtudes y apoyándonos dentro de nuestras debilidades. Alejando la silenciosa pretensión de cambiarnos o moldearnos, será entonces, la persona con la que pueda reflejar la felicidad que nace desde mi interior.


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