No tengo idea de si la Academia hizo bien o no en darle el Nobel a Anne Carson este año. Desconozco cuál sea el procedimiento para seleccionar a los candidatos y bajo qué criterios toman la decisión. Lo que sí sé es que el único libro que he leído de ella es Eros dulce y amargo, y me parece tan genial, tan de carne y huesos, que por eso me atrevo a recomendárselos.
¿Alguna vez has deseado tanto a alguien que sientes que cualquiera podría leértelo en la cara? El libro aborda ese tema de una manera muy humana, con todas sus sombras y matices, partiendo de la palabra glukýpikron que nos habla del deseo como algo «dulce y amargo».
Imagina que esta historia es tan erótica como lúdica: nos muestra que el amor no nos atrapa cuando poseemos al otro, sino justamente en el espacio que nos separa. El erotismo vive en tensión, es una conversación febril entre el deseo – que habla de todo lo que pudiera suceder- y la fantasía – que evoca recuerdos tan tangibles como proporcionalmente inexistentes de aquello que parece que ya se vivió-. Es ese: «quiero tocarte pero no puedo… no me atrevo«.
Este libro se siente como un pequeño mordisco en el lóbulo de la oreja mientras la mente viaja para conocer a Eros: un cazador, un transgresor que rompe nuestros límites individuales para recordarnos lo deliciosamente vulnerables que somos.
Es un libro que desearás llevarlo a tu cama.


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