Al rededor hay belleza, únicamente necesitas alzar la mirada para verla. Disfruta de tu propia compañía, haz compromisos contigo misma, reconcíliate conmigo, deja de esperar, la vida amorosa está aquí, comienza y termina en ti. Conócete más, qué cosas has estado evadiendo, qué has estado postergando y no has querido trabajar, qué de todo eso que ignoras te lleva a repetirte donde ya no deseas estar.
Deja ir todo aquello que ya cumplió su ciclo en tu vida, conoces la respuesta y esa no va a cambiar, suéltalo, suéltate. Deja pasar ese pensamiento confuso, no intentes evadirlo, deja que se presente, no lo retengas, únicamente observa cómo aparece y se va.
Caminar por un sendero que sabes que no conduce a ningún lado es un mal crónico, deja de escuchar a tu ego, ¡imponte!. Sabes que eres afortunada de que las cosas no sucedieran como tu ego hubiera querido, seguirías ahí, dando vueltas. ¡Reconócelo! te sentirías frustrada por haberte permitido ser guiada por el ego hasta ese lugar que no te gusta.
Estarías llenando vasos sin fondo, sintiendo que das sin límite a otros los que para ti tienes a cuentagotas. ¡Obsérvate!, reconoce donde estás ahora, cómo te sientes, cómo están tus emociones y pensamientos. Se siente muy distinto, ¿verdad? Por eso te descontrola, porque no habías estado aquí, ahora que has querido hacer las cosas de otro modo, has llegado a un lugar que no conoces, y precisamente era lo que buscabas, ¿lo recuerdas?
Ahora ten calma, camina despacio y ve conociendo este nuevo sitio. ¿Qué te gusta de estar aquí? ¿Puedes sentirlo? ¿Te estás escuchando? ¿A qué no reconoces tu propia voz interior? Ja, ja, ja… sí, soy yo; la que vive del otro lado del espejo, la que te habla todo el tiempo, la que se emociona cuando algo te hace feliz, la que te advierte cuando algo no parece ser lo que es. Con la que te enojas cuando no me escuchas y tomas decisiones excluyendo mis consejos. Aquí sigo, y seré la única que te acompañe hasta el último aliento, cuenta con ello.


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