Deja que siga sola

Pensaste en todo. Tal parece que planeaste tu llegada y la despedida.
Tu inconstancia fue lo mejor, nunca se hizo costumbre nada.
Así resulta más fácil vivir sin ti.

Deja que siga sola, tu inestabilidad me incomoda. Prefiero que te alejes de mi y esta vez definitivamente. No por un rato, no es cuestión de tiempo, es de espacio. Ya quiero sentir el vacío de ti.

Prefiero continuar mi camino en soledad y de vez en cuando poder recordar la luz que le has dado a mis días. Que el recuerdo de alguno de nuestros momentos me encuentre sin pensarlo, andar por ahí y sonreír espontáneamente. Guardar esa complicidad que entre tu y yo hay, pero esta vez sólo entre los recuerdos.

Deja que siga sola, así como estaba cuando me encontraste. Con la diferencia de que esta vez tengo ese impulso feliz que me entregaste. Quiero por fin borrar todos los momentos de tristeza que coleccioné. Dejar que se vayan, que no vivan más en mi, para que ya no los pueda usar como escudo cuando el amor intente volver a pasar por aquí.

Tengo la sensación de que la nostalgia se ha ido. Has dejado con tu paso un amuleto, alguna protección que no le permite acercarse. No estás y con saber que has pasado por mi vida, me siento feliz. Esto es tan nuevo, como muchas cosas que aprendí contigo navegando en un mar infinito sin la necesidad de llegar algún puerto.

Por eso, deja que siga sola, ya has hecho mucho por mi, hasta he aprendido a ser feliz conmigo misma. Puedo sentirme igual de contenida entre el viento que sopla fuerte entre mis ropas que cuando me dabas abrigo en tu abrazo. Disfruto del agua que baila en mi cuerpo como lo hacían tus manos. Todo lo intangible y único de ti se ha quedado en mi memoria, y me basta con acudir a ella para sentir mis ojos sonreír.

Tu, nunca fuiste una necesidad. Por eso no eres un lastre, eres un bello momento que habita dentro de mi. Ahora, ya lo ves, voy a estar bien, deja que siga sola.

Solo contigo aprendí a estar sola contigo cuando no estás.

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