Ella es agua. Podría ahogarte… pero también tiene la posibilidad de limpiarte y sanarte.
El sonido del agua me remite a una libertad controlada, el agua viaja libre por el río hasta llegar al océano y sin embargo va contenida por el caudal, es necesario para no perder el rumbo y alcanzar su destino.
Dentro de esta cápsula de vapor resulta difícil ver y respirar. Es necesario conservar la calma. Sentir como entra con cierta dificultad por la nariz y al mismo tiempo sin sentirlo sale de mi a través de la piel convertido en sudor.
El choque térmico al salir de la cápsula y entrar en la piscina de agua helada le devuelve la sensibilidad a mi piel y pone en alerta los sentidos.
Los órganos se acomodan, puedo sentir las palpitaciones del corazón. Los pulmones se expanden y contraen de forma consiente.
Esto es aquí y ahora. Un espacio, un lapso de tranquilidad para la mente. Sin pensamientos. Solo sensaciones.



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