No me mató. Pero algo murió en mi ese día.
Y le estaré agradecida por siempre.
Nada es para siempre. La inconstancia solamente.
Llevarme tan bien contigo me causaba conflicto. No tenía pretextos para distanciarme. Nunca has sido grosero, descortés conmigo.
He sido totalmente transparente contigo, creo que eso es lo que más me ha gustado, que al hacerlo siento la libertad de ser yo misma.
He tenido la impresión de que te cuesta tomar decisiones firmes, y que a menudo dejas que la vida te lleve al punto donde ya no tienes más opción.
No sabes pedir, te cuesta abrirte. Y das lo que quieres cuando quieres.
Todo esto que ahora describo, lo veo porque eres mi espejo. Nadie ve lo que no conoce, dicho de otra manera, lo que te checa te choca.
Día a día he ido abriendo mis pensamientos, descubriendo que tu propósito en mi vida es una lección que me ayudará a alcanzar una transformación que ya estoy sintiendo en lo más profundo de mis creencias y arraigos.
Eres la persona ideal para una lección de alto riesgo. Ideal porque eres una gran persona, un bello ser humano, entonces, eso me da tranquilidad, sé que no me haré daño.
Cuando una persona tiene miedo al agua, es aconsejable tomar clases de natación. Poco a poco irse familiarizando con su fobia hasta llegar el día de superarla.
Así me siento hoy. Asumo de manera abierta y consciente que toda mi vida he tenido fobia al abandono. Pienso que si alguien no se quiere quedar en mi vida, es porque no lo merezco.
Lo primero que tenía que hacer era construir mi autoestima. Si bien todavía hay camino por recorrer, todos los días trabajo de manera consciente en ella.
Ahora toca enfrentar el abandono. Sin huir, estando presente. Sintiendo el distanciamiento y la despedida. Con la claridad de que llegará el olvido. Estoy temblando, mitad por el viejo miedo y mitad por la emoción de enfrentarlo para superarlo.
Así que, aquí estoy. Te declaro abiertamente que TE QUIERO. Que estoy enamorada de ti, que sueño contigo incluso despierta. Que disfruto los momentos que me das. Que si estás conmigo me entrego por completo. Y que con toda esta felicidad que me produce tu existencia, me quedo firme, no me voy a mover de aquí hasta que tú abandono me alcance.
¿Va a doler? Definitivamente. ¿Mucho? Da igual. Estoy lista para sentirlo, y disfrutarlo como lo hago ahora cuando te abro mis sentimientos.
Puedo ver que, después de este golpe, me pondré de pie. Y avanzaré con una sonrisa de genuina satisfacción. Pues habré vencido mi miedo más grande en la vida.
Así como en la vieja historia, serás el héroe, el ingenioso David que venció al gigante Goliath, que en este caso es mi inmensa fobia al abandono. Así que vamos, dale con todo.
Abandóname. Libérame.



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