Empecé a escribirte cartas cuando sentí ganas de expresarte muchas cosas pero no me atrevía a compartirlas abiertamente contigo.
Las cartas me dieron la posibilidad de desahogarme sin abrumarte con todos mis pensamientos.
Tengo la manía de comprar libretas que jamás uso. Me gusta conservarlas. Pero ese día, tomé una y, comencé a escribirte.
Dicho esto, te comparto lo que está escrito en las primeras hojas de la primera libreta.
¡Hola! Decidí escribirte estas pequeñas notas para que si un día las lees, compruebes lo que hoy te dije. Sé que suena como algo muy loco o una invención de mi mente, pero estoy convencida de que tú y yo nos conocemos de otras vidas.
Desde que esa noche en la playa algo en mi se movió supe que compartiríamos una historia.
Es esa conexión la que me trajo esta tarde a tomar la pluma y la libreta para comenzar a escribirte.
Si un día lees lo que aquí iré plasmado, quizá descubras (o ya lo sabes) que me gustas, lo especial que eres en mi.
En cambio si nunca llegan a ti estas líneas (tengo plena seguridad de que las leerás, que nos reiremos juntos de esta locura) todo lo que aquí hay escrito se quedará sin rumbo, pero tendré la satisfacción de haber liberado mis emociones y pensamientos.
Advertencia: Buscaré ser siempre honesta contigo, puede que en estas cartas te encuentres con mi lado B, con cosas de mí que no te gusten. Y si aún al conocerlas decides avanzar con la lectura, podrás descubrir muchas otras cosas de mí que nadie conoce y que estaría dispuesta a compartir contigo.

– Charles Bukowskin

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