No sé qué pasa. No sé.
Me gusta sentir la suavidad de tus manos en mi rostro. Me gustan los besitos suaves que vas dejando desde mi cuello hasta el hombro. Cuando me miras y me reflejo en tus ojos me siento feliz.
Eres tierno y dulce en tu trato. Disfruto cuando me tomas por la cintura o acaricias mi espalda mientras caminamos por la calle.
Eres gracioso y me gusta tu risa. Escondes en la arrugas de tus ojos al sonreír un chiquillo travieso que se divierte con las cosas más simples.
Y entre tanta ternura y cuidado, tu mirada me saca de este mundo, me transformas, me vuelvo una explosión de sensaciones y quiero más de ti.
Entre más te veo venir mis pies van sintiendo la necesidad de huir. Digo que quiero estar contigo, pero me alejo cuando apareces. Hay un inpasse entre lo que deseo y lo que pienso, una contradicción.


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