Estoy en una etapa de soltar. Debería ser un ejercicio diario, como lavarme los dientes, arreglarme el cabello o dormir. Desde ahora así lo haré.
Trabajando los apegos.
Los objetos son solo objetos.
Las cosas no tienen historias, no son parte de mi. Las historias vividas alrededor de esas cosas, espacios o lugares están en mi memoria. Cada anécdota, forma parte de mi historia de vida, pero ya no de mi presente.
Me apoyo en ellas como enseñanzas, pero retener memorias o recuerdos, también es apego.
Las personas, mis maestros.
Nadie estuvo, está o estará de forma permanente. A nadie he conocido por casualidad, y no vinieron a mi para quedarse. Hay una razón más allá de mi compresión inmediata.
Cada ser con el que tengo un encuentro, me muestra una parte de mi que debo trabajar. A cada uno, como maestros de vida, les debo gratitud por acompañarme en mi evolución.
Los pensamientos y las ideas.
No debo llenar mi mente de recuerdos, pensamientos o ideas con el fin de retenerlas, porque solo responden a momentos específicos, no me definen. Las ideas o pensamientos no son fijos, se mueven cambian de posición y enfoque con cada vivencia o aprendizaje.
Debo aprender a convivir con ellas en perspectiva. Para no asumir como verdades solo interpretaciones.
Solo el cambio es permanente.


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