Entre tus alas

El tiempo sigue su curso sin contar que ahora estoy distraída, que no me puedo concentrar. Por la ventanilla del autobús observo como se mueve la ciudad entre las gotas de lluvia que escurren por el vidrio. Sin pensarlo estoy buscando una nueva oportunidad, y por ahora lo único que tengo claro es que, siempre hay una «razón» para no sentirme completamente plena, y es muy duro, sobre todo cuando llega cada día a su final.

Necesito distraerme, liberar mi memoria de todos esos recuerdos que se me van filtrando por la piel. Quisiera vaciarme hasta sentirme nuevamente ligera, quizá de esa forma podría hallar un poco de paz para este día.

He soñado que me arrojo al vacío con los ojos cerrados desde lo alto de un edificio, y cuando voy cayendo no siento miedo, sólo el frío del aire que roza todo mi cuerpo. De pronto un ser alado me sujeta con fuerza, no me deja seguir cayendo, por el contrario, me eleva. Cuando abro los ojos, estoy en un frío y oscuro cuarto de hotel, un piso abajo desde donde me aventé, es el mismo edificio.

Unas alas enormes, hermosas y esponjosas cubren mi cuerpo desnudo, y vivo una silenciosa ensoñación. Encuentro un momento de consuelo y tranquilidad estando aquí. A través del ventanal observo que la tormenta sigue afuera, veo caer tantas mentiras y también algunas creencias. Y no encuentro nada que me motive a querer levantarme, ya he estado tanto tiempo afuera, arrodillada ante la melancolía y rodeada de indiferencia, que, aunque sea esto sólo un sueño, un instante que también terminará, escojo quedarme aquí, entre las alas que por ahora me hacen sentirme protegida, contenida y liberada de aquella realidad.

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