Nudo

Hay días en que todo parece moverse entre hilos. Vas tratando de dejar las preguntas tiradas por el asfalto, pisarlas con cada paso. Dejando que la prisa de lo cotidiano te atrape, te robe la memoria para que no se asome la conciencia ni se despierte la razón.

Conforme el día pasa, la tarde te alcanza, la rutina y la melancolía te han enredado el alma. Poco o casi nada tiene sentido, llegas a casa, te despojas del abrigo y los zapatos, el frío sillón te soporta,  pero la tensión sigue abrazándote.

Entonces cierras los ojos y piensas: sería hermoso que alguien atravesara sin sentido la puerta, y con ternura y decisión te quitara los miedos, las dudas, los nudos…

   Te desnudara…

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