Dentro de la cajita…

Sentir que tu cuerpo descansa a mi lado, te observo, me gusta verte dormir, tan fácil, tan dulce, tan callado…

Tu abrazo colocando mi cabeza sobre tu pecho me permite escuchar tu corazón gritar…

Y sigues con los ojos cerrados, callados. Te observo una vez más, te recorre mi mirada mientras acaricio con suavidad tu pelo, no pretendo despertarte, tan solo reconocerme en ti.

La ternura con que tus ojos aún cerrados me miran, me colma, me llena, ponen el alma en calma.

Entonces, me abrazo más a ti. Mi cuerpo es tu refugio, un lugar que te brindo para tu descanso.

Nuestras piernas se tocan, nuestra piel se une en un baile sin melodía. Por debajo de la piel, salta mi corazón agitado, tu respiración marca el ritmo, nuestra unión transpira.

Comienza un diálogo sin voz, nuestros labios van unidos, pequeños chasquidos apenas audibles, todo a nuestro alrededor es testigo, de las cosas que no decimos, más que con el querer nos entregamos.

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