En la mayoría de los idiomas, la palabra para referirnos a nuestras madres comienza con la letra «M», y en general es la primera palabra que aprendemos a pronunciar.
Cuando de pequeña observaba a mamá, me imaginaba que ser adulto era como una especie de premio. Yo veía mi día dividido entre la escuela, y hacer los deberes, ya sean las tareas de la escuela, o mis cortas responsabilidades dentro de casa. Se me hacía muy cansado.
En cambio, le preguntaba a mamá si ella también le dejaban tarea en la oficina, pero me decía que no. Tenía que hacer sus tareas de la Universidad, pero frecuentemente venían sus compañeros a hacer las tareas de equipo a casa, y como ellos jugaban con nosotras, pues me parecía que no eran tan tediosas como las de nuestra escuela.
En casa, vivíamos solo mamá, mi hermana y yo. Hubo épocas en que el dinero había que hacerlo rendir hasta su último centavo, y otras donde había para darse algunos gustos. Lo que si es verdad es que, la sensación de carencias nunca la experimente. Mamá nos enseñó ha adaptarlos a las circunstancias de forma muy fluida y natural, ¿cómo lo hizo? No podría compartirles la metodología por no la tengo clara, pero así fue.
Mis compañeros de la escuela y algunas maestras o profesores me decían siempre que mi madre era muy guapa, que se vestía muy bonito, con mucho estilo. Conforme fui creciendo, la observaba y me interesé en la moda, en vestirme combinando prendas y estilos.
Muchas veces tenía gustos muy específicos y mamá se las ingeniaba para hacerme la prenda o modificar alguna que ya tenía y lograr que se viera como yo lo había imaginado. También aprendió a peinarme de formas muy extrañas, bueno, así eran mis peticiones.
Cuando mi hermana y yo dejamos de asistir a la misma escuela, mamá se tenía que levantar más temprano para que diera el tiempo de ir a dejar a mi hermana al colegio, regresar por mi o si me lograba arrastrar hasta el auto, se ahorraba ese viaje y me llevaba directo a mi escuela. Se aprendió muchas rutas, ya que las escuelas estaban en lugares muy distintos y la zona por la que vivíamos estaba creciendo, así que continuamente había obras viales.
Mi hermana fue la primera en salir de casa, persiguiendo su sueño de ser bailarina migró muy pequeña a Canadá. Siento que a mamá le daba al mismo gusto que tristeza, nunca me lo dijo, pero sé que la extrañaba y se sentía mal de haberla dejado partir tan pequeña. Al mismo tiempo, se sentía incapaz de cortarle las alas.
Cuando llegó mi turno, sentía `prisa porque llegara el día, era como una liberación para mi. Quería comerme al mundo a mordiscos, sentía que no había nada ni nadie que lo pudiera impedir. Si extrañaba a mamá, pero no en el sentido de querer regresar a casa, sino de estar con ella, poderle contar las cosas en persona. Que viera el hermoso lugar donde estaba viviendo.
Ahora que soy adulta, que vivo en otra ciudad diferente a la de mamá, la sigo observando a la distancia, y cada día reconozco que es una mujer increíble. Aún no me explicó tantas cosas que de niña no las consideré. Para mí que mi mamá no durmió en años. Entre la casa, las hijas y su propia escuela. Cómo hacía para tener ánimo de hacer actividades los fines de semana con nosotras. Todo lo administrada y trabajadora que fue para darnos una casa, escuela, y actividades extraescolares. Yo cambié de deporte como 6 veces, nunca me dijo que no.
Fue una hija muy pendiente de sus padres. Ha sido muy solidaria con sus hermanos. Es una mujer que se dedicó tiempo para su crecimiento emocional e intelectual. Con dos hijas a su cargo decidió llegar tan alto como pocas personas se atreven.
Siempre ha estado atrás de nosotras soportando nuestras caídas, impulsando nuestros nuevos intentos de vuelo. También a nuestro lado para brindarnos su hombro cuando algo no va bien, para alzarnos el brazo y festejar con nosotras nuestros éxitos. Enfrente, para abrazarnos, darnos la bendición, escucharnos, ha sido nuestra cómplice y nuestro refugio.
Alguna vez tuve una ilusión, experimentar esa breve idea de la maternidad me dejó una huellita muy linda en el corazón. No tengo hijos, pero sí sé lo que es ser una mamá dedicada y de tiempo completo. Todos los días agradezco a la vida por haberme concedido la oportunidad de que sea ella MI MADRE.
Con profundo amor, agradecimiento y admiración, TE AMO mami.


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