Lo que aprendí, lo que entendí… y que ahora es preciso ponerlo en marcha

Este año aprendí que hay realidades que son inmodificables. 

A ser valiente para retirarme de aquellas batallas donde de antemano sabía que no tenía posibilidad de ganar. 

A distinguir entre momentos efímeros de alegría y los que me hacen crecer en armonía con mi paz interior. 

Que empezar de cero no es un retroceso, sino una nueva oportunidad para hacerlo mejor con ayuda de la experiencia. 

Sentí miedo y dudas al salirme de aquellas experiencias que me eran familiares por probar nuevas que me ayuden a superar patrones negativos. 

Nadie busca lo que no conoce. Me la pasaba repitiéndome que quería algo diferente, y cuando menos lo pienso, me he encontrado en situaciones que me son muy familiares. Haciendo las cosas que me había prometido no volver a hacer.

Incluso el auto reproche por volver al mismo patrón, era parte del mismo loop.

Como el hombre que sale de la caverna, aquel que le cuesta reconocer la luz, esa que no conocía pero que anhelaba, le resulta molesta e incómoda en su primer encuentro.

Mi dije: «un paso a la vez», y una voz interna me dió una palmada en la espalda. Pensé: «Wow, ¿qué fue eso? ¿Estoy permitiéndome ser paciente y además me siento bien?» Que agradable sensación genera el auto reconocimiento. He venido trabajando en mi crecimiento personal y no había hecho conciencia de esos pequeños avances de manera consciente hasta hoy.

Aún no descubro que hacer con la luz, como adaptarme a ella, cómo volver a encontrarla si la pierdo… dentro de toda esa caótica incertidumbre que da pisar un suelo desconocido, también trajo consigo una inmensa paz.

Por ahora me siento en armonía con lo que pienso y lo que siento. He llegado a donde quería, soy capaz de identificar patrones y observarme de forma consciente dentro de las situaciones en el mismo instante en que las estoy viviendo.

Asumo que todo lo que sucede es únicamente mi responsabilidad. Una consecuencia de mis decisiones, lo cual me otorga el poder de volver a cambiarlas y probar otro camino.

He dejado de ir en busca de la certeza del acierto, asumo que lo experimentado es parte de lo que me ayuda a seguir auto explorando y reconocer que cada día tengo algo nuevo que aprender de mi.

Este cambio de año, es solo en el calendario, para mi esta vez, significa un «continua avanzando».

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