Mudanzas

«Cuando te das cuenta que no falta nada, el mundo entero es tuyo»
-Lao-Tsé

Hay personas que llegaron a mi vida cuando estaba en una buena etapa. Es normal que se sintieran atraídas por el brillo de aquellos días. Pero no aportaron luz, fueron eclipsando mis días. Se fueron cuando llegó la noche, dejando todo en caos.

Y dolió. Me sentí herida. No fui aceptada. No me quisieron completa. A la hora de mudarme, las coloqué en la caja de las pérdidas.

Pero hubo alguien que llegó a mi vida cuando nada tenía sentido, cuando me sentí rota, cuando no encontraba cómo armarme. Y se fijó en mi. Me entregó su ternura, su sonrisa, muchos abrazos que me ayudaron a sanarme desde lo profundo. Y ahora que lo veo partir de mi vida, se aleja dejando todo en paz, lleno de colores y alegría.

Y no duele. No hay herida. Me sentí apreciada tal cual soy, completa. Sin etiquetas, sin juicios. Hoy que se acercan los días de mudarse, no habrá necesidad de ponerlo en una caja porque simplemente vive dentro de mi, como un recuerdo que me impulsa a sonreír.

Tengo tan lleno de agradecimiento y amor el corazón, que no es tristeza lo que me causa su partida, es este goteo de todo lo que se está por desbordar, todo lo que le quisiera entregar y él se ha ido.

Te llevaré dentro de mi, porque eres ese estimulo que me hace sonreír.

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