Quizá lo que te causa inseguridad es saber que alguien te quiere como tu no sabes quererte…
Dejar o permitir que las acciones o palabras de otros nos afecten. No deberíamos cambiar nuestros pensamientos, comportamientos o reprimir nuestros deseos basados en la opinión de los demás.
Me atreví a hablarte de tu inseguridad y quizá al hacerlo describí la mía. En realidad es la que mejor conozco, aunque en ocasiones no la quiera ver, es la que he vivido y observado realmente.
Te has sentido expuesto, pero soy yo la que se puso bajo el reflector al compartir contigo mi punto de vista. Esa tarde al no tener más comunicación contigo (mi inseguridad alzó la mano) sentí miedo de que te alejarás de mi. Esa noche acostada en el piso de la sala me pregunté: ¿Por qué siento miedo?
Sueles estar como distante. Eres como el mar, a veces vienes brioso y dispuesto a entregar todo, rompes con fuerza y gozo la tranquilidad de mi playa, pero después te alejas sin más. Estás cuando quieres, te vas cuando quieres.
Entonces el miedo que creí sentir, desapareció. Ya te has alejado de mi muchas veces y yo sigo siendo la misma, mi vida camina de cualquier manera.
Quizá a veces digo lo que pienso sin pensar lo que digo. Pero fuiste tu quien pidió mi opinión, y yo te la expresé. Si eso te aleja de mi lo acepto. Quizá lo que me hace falta es tener conmigo misma esa aceptación. Así como te quiero a ti, cuando estás y cuando te vas, debería empezar a quererme a mi, con mis dudas y mis aciertos.


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