La belleza que ves en otros es un reflejo de lo que está en ti.
Te miraba escribir en el celular y pensé: «me encantaría quitarle los miedos y los complejos».
Poco a poco me he ganado tu confianza y me has contando un poco de tu historia. Me has dado claridad, puedo entender mejor algunas de tus actitudes. Te comprendo mejor de lo que quizá puedas creer.
Crecer con estigmas es algo muy duro. Cuesta mucho derribar esos muros. Por momentos los vemos tan altos que tratamos de escalarlos y no llegamos, probamos a derrumbarlos, logramos hacerles pequeños huecos pero no se caen. Entonces te haces a la idea de que son parte de ti.
Necesitas llegar al punto en que se vuelven tan incómodos y lastimosos que puedes sentir la frustración comerte los huesos peor que el invierno. Entonces como detrás de una cortina de niebla, alcanzas a ver que esos muros esconden una puerta.
La puerta es un nuevo reto. Es extremadamente doloroso abrirla. La llave la traes enterrada entre tu inseguridad y tus miedos. Para poder obtener la llave deberás pasar por un proceso de dudas y muchos reproches. Te enojarás con tu historia, con tus padres y sus decisiones. Y pronto llegará el lacerante arrepentimiento por maldecirlos, por todos los sentimientos negativos que atraviesas en esa etapa. Cuanto más insoportable se hace ese dolor, más cerca estás de que rompan al fin los viejos patrones impuestos o mal aprendidos.
De un instante a otro, sin saber en qué momento ocurre, la puerta se abre. No cualquiera tiene el valor o coraje para atravesar esta puerta. Al salir se expanden tus pulmones con el aire fresco, se te llena el alma de vida, sientes como el corazón se esponja de bellas emociones. Entonces pensé: «ojalá tengas el valor de hacerlo, quisiera acompañarte en el proceso, para que no te rindas, para darte mi apoyo y cuidarte».
Al describirte todo esto en esta carta, me doy cuenta que soy yo la que lo ha vivido. Y que eres tu quien ha estado ahí, que en silencio me has acompañado para que no flaquee, me has cuidado, me has impulsado a hasta conseguir salir, me has devuelto las ganas amar la vida, ahora me siento entera. Gracias por saber estar.


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