Espejo en venta

Estoy sentada aquí, en este jardín leyendo un libro donde la protagonista nunca se enamora. Y mis ojos siguen con atención las letras en cada una de las líneas, sin embargo, mi pensamiento se aleja cada segundo un kilómetro más.

Aparece entre los recuerdos, la luz de mis ojos cuando me vi por primera vez en ese espejo. Había salido de la habitación semi desnuda, sólo llevaba puesto unas pequeñas bragas de algodón en color gris. El departamento era un poco frío, pero el baño era la puerta contigua de la habitación. Entre corriendo dando pequeños saltitos, quería darme una ducha pero mi imagen reflejada en ese espejo me impacto.

Me quedé en silencio conociéndome a través de mi reflejo. Me faltaba uno de mis aretes, pero lucía hermoso mi cabello, tenía fuerza, brillo y aun revuelto parecía tan acomodado sobre mis hombros, un ligero mechón tapaba mi ojo derecho. Eso me hizo sonreír.
Me enamoré de mi misma, siempre me había visto con ojo crítico, buscando los defectos de mi rostro, magnificando cada poro con impurezas. Ese día no fue así. Me impresionó el color de mis ojos, nunca los había observado. Tengo una doble línea de color alrededor del iris.

Mis dilatadas pupilas hacían perfecta armonía con mi sonrisa flagrante. Que bello color tienen mis labios cuando sonríen con tanta dicha.

No sé cuánto tiempo estuve ahí parada, pero si sé que por primera vez en mi vida, tuve una larga conversación amistosa y amorosa conmigo misma, me encontré, me acepté, me gusté y me amé a mi misma.

Ahora mismo que describo todo esto recuerdo con un inmenso y profundo cariño esos momentos, sin embargo, también reconozco con un poco de melancolía que no me he vuelto a mirar así.

¿Quién me dice donde encuentro ese espejo? ¿Quién me vende ese espejo?

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